Si bien de verdad la Argentina se llama República Argentina también se llama así de mentira dado que todavía no consiguió ser lo que se dice, una República.
En nuestra especie anida un gen con el dedo en el gatillo. En una década gastamos 1,2 billones de dólares en artículos exclusivos para matarnos a nosotros mismos.
El artilugio bélico más grosero del mundo, bomba de 7.500 kilos que fabrica Estados Unidos, lleva el glamoroso nombre de “daisy cutter”. Esto es, “la corta margaritas”.
Ya existen secretarias de cristal que atienden en tres idiomas y empleados de aluminio que barren oficinas, sirven café y rechazan propinas.
Contra el Virrey Cisneros vivíamos mejor.
Créase o no Nº1
Hay un país en el que gobierna un ex presidente y desgobierna su actual presidente
Cada anochecer, un mendigo habitante de la ochava de Maipú y Marcelo T. barre prolijo sus 5 metros cuadrados de intemperie, y tras acomodar bolsa/cama y bolsa/almohada se duerme fuera del amparo de la Constitución.
El agujero de ozono mide ya 30 millones de kilómetros cuadrados. Como los números no lo dejan ver, se lo mostramos: equivale a 10 Argentinas pegadas una a otra en el cielo.
“Lamentablemente” es la palabra que más usan los argentinos. Cada segundo hay algo público que la motiva. Es la única que no puede eludir ni siquiera Darío Gallo, el más famoso cazador local de adverbios de modo.
Quien dude de que sea posible reconstruir el maltrecho mundo 2009 atienda los cinco minutos de este concierto. Músicos callejeros de diversos rincones del planeta fueron aunados para dar el clásico "Stand by me" de Ben E. King. Esta iniciativa la imaginó y coordinó Mark Johnson. La llama "Playing for change". Registros en crudo, de la realidad musical callejera, con mas de 30 artistas.Nadie desentona pese a que los músicos no se conocían. Recién vieron sus rostros,y se escucharon, cuando Johnson y su equipo de grabación, y su cámara, editaron el milagro.